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lunes, 25 de abril de 2011

Concurso: #6 Relato ~Labios Divididos~ Por Julia

Este es el segundo Relato... Le doy gracias a todos los participantes, y también a mi querida Julia Por animarse a participar!!!

Aviso: Para Mayores de 18 Años o gente con mentalidad abierta. El contenido tiene escenas subiditas de tono y un lenguaje coloquial. Así que si crees que el relato pervertirá tu mente, por favor no continuar, no me hago responsable de los reclamos del lector.

Relato: ~Labios Divididos~

Avancé curiosa hacia la entrada de la casa por el caminito de piedra del jardín. Habían pasado tan solo unos pocos minutos desde el Sol había desaparecido pero ya era noche cerrada, una noche llena de estrellas, eso sí. Las cortinas de la casa estaban echadas y, aunque se advertía una tenue luz dentro, no se conseguía divisar ningún detalle de lo que ocurría en su interior. Fui a llamar la puerta, pero al primer toque se movió ligeramente hacia el interior, no estaba cerrada. Asomé la cabeza por la rendija que había quedado visible sin saber qué es lo que podría encontrarme pero cuando vi lo que aguardaba dentro estuve segura de que no era para nada ninguna de las situaciones que se me habían pasado por la cabeza.

Miles de velas blancas descansaban sobre el suelo de parqué, las distintas mesitas que decoraban el hall y la escalera, creando una especie de camino, y sobre cada escalón había una rosa blanca, mi flor favorita desde que me la regaló en nuestra primera cita. Comencé a subir recogiendo todas las rosas, creando un pequeño ramo. Cuando terminé la escalera pude observar que las velas seguían con su particular trayecto, dirigiendo hacia su dormitorio. La puerta estaba cerrada y del pomo colgaba un sobre. Solté el nudo que lo retenía y lo abrí. En su interior una nota decía:

Si de verdad quieres pasar, tus calcetines te deberás quitar.

Como la carta ordenada me quité lo zapatos y calcetines y los coloqué junto a la puerta, después giré el pomo y entré en la habitación. Tanteé sobre la pared buscando el interruptor con la mano pero, cuando finalmente lo encontré, descubrí que no había corriente. Di el primer paso a ciegas y algo rozó mis pies, haciéndome cosquillas, de nuevo di otro, pero al pisar no había nada bajo mis pies a excepción de la moqueta. Levanté la rodilla en exceso y puse la planta del pie en el suelo intentando arrastrar el pie lo menos posible, algo suave tocó de nuevo mi piel, aunque esta vez no noté el cosquilleo. Me senté de rodillas en el suelo y repasé con mis manos la superficie que descubrí llena de pétalos. Me incorporé satisfecha de mi descubrimiento y seguí andando hasta tropezarme con la cama, luego, me senté sobre ella.

Me sobresalté al notar a las dos manos tan conocidas para mí agarrar mi cintura desde mi espalda. Las acaricié dulcemente, las entrelacé con las mías y besé cada nudillo, luego esas mismas manos se separaron y colaron por debajo de mi camiseta, recorriendo mi vientre. Sus labios se posaron en mi hombro derecho y desde allí fueron besando cada milímetro de mi espalda, de derecha a izquierda, de arriba abajo y de nuevo la subida, esta vez llegando hasta mi rostro a través del cuello. Sus manos abandonaron mi vientre y subieron hasta mi cabeza para apartar el pelo que cubría a mi oreja, dejándole el paso libre de nuevo a sus labios que prácticamente cerrados susurraron un “Te quiero”. Me giré bruscamente, asustándolo para luego tranquilizarlo con un suave roce de nuestros labios. Su lengua reclamó el espacio que le pertenecía de mi boca y yo se lo ofrecía gustosa, entrelazando ambas en una ligera danza que poco a poco se fue volviendo más y más apasionada. Mis manos ascendieron hasta su nuca y se entrelazaron en sus rubios cabellos y sus manos me abrazaron apretándome más contra su cuerpo. La falta de oxígeno se hizo visible y él me apartó dulcemente acunando mi rostro entre sus manos, después descendieron y agarraron unos de los botones de la camisa. Me miró dudoso. Asentí dándole ánimos, definitivamente hoy íbamos a terminar lo que tantas veces habíamos empezado. Uno por uno desabrochó todos los botones de mi blusa, me la arrebató y la tiró a un rincón de la habitación. Yo hice lo propio con su camiseta, admirando cada pequeño detalle de su piel. De nuevo se hizo dueño de mi boca y para cuando me soltó, yo ya estaba jadeando, aunque no era precisamente por el aire. Mis manos bajaron hasta que chocaron contra sus vaqueros y, vacilantes, desabrocharon el botón que los sujetaban. Sin apenas darme cuenta de lo que hacía los fui bajando lentamente, un poco temerosa y otro tanto nerviosa. Su rostro se deslizó hasta el hueco de mi cuello, besando y lamiendo todos los rincones que quedaban su alcance.

-Me parece que no estamos en igualdad de condiciones...- Suavemente deslizó la tela por mis piernas para luego lanzarlo junto a la blusa.- Mucho mejor, aunque...

Me apretujé contra su pecho enroscando mis piernas alrededor de su cadera, de manera que nuestras partes más íntimas quedasen totalmente pegadas, pude notar como su miembro se excitaba, mientras que el mío palpitaba. Aunque no lo vi, noté como el cierre de mi sujetador se soltaba y una corriente de aire debido a la ventana abierta hizo que la piel de mis senos se erizara. Agarró uno de mis pezones y jugueteó con él hasta que se endureció, casi haciéndome gemir. Mis manos se deslizaron hasta la liguilla de sus bóxers y los bajaron de un solo tirón. Cuando él agarró mis braguitas los nervios y las dudas me inundaron, ¿y si lo hacía mal? Sus manos volvieron a subir, esta vez para juguetear con los ricitos de mi intimidad, haciendo, para mi vergüenza, que se humedeciera. De nuevo me besó, feroz, apasionado, más juntos el uno del otro que nunca pude notar como todo su cuerpo ardía y como el mío se calentaba a su vez.

Una suave embestida me atacó, una y otra vez haciéndome estremecer de puro placer, gemir, jadear... Haciéndome suya como nunca lo había hecho. Al llegar al climax no pude evitarlo y un chillido salió de mi garganta, gritando su nombre. Poco a poco fue bajando el nivel de las estocadas, dejándome respirar, aunque no por eso dejar de sentirme afortunada de tenerlo a mi lado.

-Te amo...

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¿Quien se hubiera imaginado esto de Julita? Pues para ser el primero, me ha encantado su sutileza y la forma de narrar... Es delicado y romantico, me ha gustado mucho... Un beso Y Suerte!!!

1 comentario:

Elii dijo...

WOW!!
Segura segura no eres el clon malvado?
Jajajaja!! Muy Bien.. Te juro que no me la esperaba xD No perdiste el toque cursi y eso esta bien!!

Suertee Julitaa!!
Tqm ;)